Accidentes de tránsito en América del Sur, radiografía de una epidemia ignorada

24/01/2019

“Dos ciclistas mueren atropellados por un camión en la ruta de acceso norte a Lima, Perú”; “Muerte fulminante de una familia de cinco integrantes tras embestir contra un ómnibus camino a Ilha Grande, en Rio de Janeiro, Brasil”; “Cae al precipicio un colectivo que llevaba campesinos a trabajar en Coroico, Bolivia. Once muertos”.

¿Cuántas de estas noticias ocupan a diario los titulares de la prensa en Suramérica? Son historias expresadas a través de efímeros números. Vidas llevadas a simples relatos superficiales. Ocupan apenas algunas líneas de tinta o escasos minutos en televisión. Al otro día, poco y nada se sabe de cada una de esas personas, víctimas mortales, resultado de una de las grandes epidemias contemporáneas: la de los accidentes de tránsito.

El informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el estado mundial de la seguridad vial 2018 destaca que “las lesiones causadas por el tránsito son ahora la principal causa de muerte de niños y jóvenes de 5 a 29 años”. Por lo tanto, una conclusión a priori esbozada por el citado informe es que los progresos han sido insuficientes en abordar la falta de seguridad en las vías de tránsito del mundo.

“Estas muertes son un precio inaceptable para pagar por movilidad”, señaló el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. “No hay excusa para la inacción. Este es un problema con soluciones probadas. Este informe es un llamado a los gobiernos y socios a tomar medidas mucho mayores para implementar estas medidas”, exhortó.

Según se desprende del informe de la OMS sobre el estado mundial de la seguridad vial 2018, pese a que aumentó el número total de muertes, las tasas de mortalidad de acuerdo al tamaño de la población mundial se han estabilizado en los últimos años. Esto sugiere que los esfuerzos de seguridad vial existentes en algunos países de ingresos medios y altos han mitigado la situación. Dentro de los esfuerzos de seguridad vial se engloban determinadas políticas estatales como las de proporcionar mayor acceso a servicios de salud, aumento de la capacidad resolutiva de esos servicios en casos de emergencias, políticas educativas sobre concientización vial, entre otros.

El transporte en la Agenda 2030

Las Naciones Unidas adoptaron en septiembre de 2016 la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Por primera vez se reconoció a la seguridad vial como una prioridad del desarrollo. En por lo menos tres de los 17 objetivos de esta agenda hay una mención explícita al transporte, motivo principal de los accidentes de seguridad vial. El Objetivo 7, sobre energía asequible y no contaminante resalta que “se debe aumentar el uso de energía renovable en sectores como el de la calefacción y el transporte”. El Objetivo 9 sobre Industria, Innovación e Infraestructuras demanda que “para conseguir una economía robusta se necesitan inversiones en infraestructura (transporte, regadío, energía, tecnología de la información y las comunicaciones)”. Por último, el Objetivo 11, sobre Ciudades y Comunidades Sostenibles pregona que el “futuro que queremos incluye ciudades de oportunidades, con acceso a servicios básicos, como energía, vivienda, transporte y más facilidades para todos”.

De acuerdo con el informe 2018 sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en materia de infraestructura y transporte, “el continuo aumento del parque vehicular contribuye a la creciente congestión en las ciudades, lo que incrementa el tiempo de traslado y el consumo energético”. En este sentido, el informe analiza cuatro importantes ciudades suramericanas dentro de las cuales se observa que, “aunque el uso del transporte colectivo es significativo en Montevideo, Bogotá, Santiago y São Paulo, su participación relativa está bajando” (Ver gráfico). Además, señala que “hay países donde el parque vehicular creció mucho más rápido que la economía, lo que representa un desafío en lo que respecta al cambio de las modalidades de producción y consumo”.

El riesgo de una muerte en el tránsito es tres veces mayor en los países de bajos ingresos que en los países de altos ingresos. Las tasas son más altas en África (26,6 por 100.000 habitantes) y más bajas en Europa (9,3 por 100.000 habitantes).

En ese sentido, en la reunión de alto nivel de Asamblea General de la ONU en diciembre pasado, Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de CEPAL hizo hincapié en que “la agenda de Desarrollo de cara a 2030 representa un cambio de paradigma en la cooperación internacional con los llamados países de renta media y refuerza la importancia del multilateralismo y de la cooperación Sur-Sur”.

En dialogo con Salud al Sur, Danielle Hoppe, Gerente de Transportes Activos del Instituto de Políticas de Transporte & Desenvolvimiento (ITDP), una organización sin fines de lucro, cuya misión es promover el transporte ambientalmente sostenible y equitativo en todo el mundo, saluda la decisión de la ONU de instalar el tema en la agenda de los gobiernos, pero advierte que es un cambio que conlleva muchos años.

“Es bueno que el tema de la seguridad vial haya llegado a la agenda de la ONU, porque se han visto resultados a lo largo de estas décadas, sin embargo, es un proyecto muy a mediano plazo. El modelo de urbanización del mundo en el que vivimos es un modelo que mata”.

Danielle prefiere evitar hablar de estadísticas a la hora de contabilizar muertes. Mas que números, opta por destacar que “existen usuarios vulnerables como lo son: pedestres, ciclistas y motociclistas”. Reflexionando sobre el crecimiento de muertes por tránsito en la franja etaria de jóvenes de 5 a 29 años que encabeza la lista de la ONU, Danielle advierte que “el número de muertes representa un costo social y económico muy alto. Además de las pérdidas de vida en sí, estamos aniquilando nuestro futuro productivo. Eso tiene también un precio enorme para la salud. Es un gran efecto en cascada”.

Latinoamérica diversa, con problemas semejantes

La seguridad vial es un problema importante en América Latina y se requieren acciones sustanciales para reducir el número de fallecimientos y lesiones en las carreteras. Así de contundente es el último informe elaborado por el Foro Internacional de Transporte (FIT).  Se trata de una organización intergubernamental integrada por 59 países, ligado a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) que se dedica a la formulación de políticas de transporte y organiza la Cumbre Anual de Ministros de Transporte.

Titulado con el nombre de “Benchmarking de la seguridad vial en América Latina”, el informe aborda problemas inherentes a 7 de los 12 países de UNASUR: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay. El objetivo de este estudio fue desarrollar una metodología para evaluar el desempeño en seguridad vial de 10 países de América Latina y comparar su desempeño en relación con un conjunto de indicadores y mejores prácticas, que llevaron a una serie de recomendaciones para que los países en forma individual puedan mejorar la seguridad vial. Así, se identificaron las prácticas para que los países latinoamericanos aprendan los unos los otros.

El informe del FIT advierte que “en ausencia de intervenciones políticas específicas, a menos que haya una inversión significativa y un liderazgo sólido, la cantidad de fallecimientos por accidentes de tránsito crecerá en América Latina durante la próxima década”.

Un fenómeno contemporáneo y que abarca a todos los países suramericanos es el del enorme crecimiento de la motorización. Las flotas de vehículos motorizados de dos ruedas han aumentado en todos los países y ha incrementado significativamente la exposición a riesgos relacionados con el tránsito.

De acuerdo con el FIT “el deterioro de la seguridad de los motociclistas es un problema particularmente grave en América Latina debido en gran parte al dramático aumento de esos vehículos. El nivel de víctimas motociclistas se ha incrementado en todos los países abordados. En la mayoría de los países, las víctimas son adultos jóvenes y su muerte prematura representa una importante pérdida económica. En vista del elevado riesgo inherente a los motociclistas en comparación con otros usuarios viales, la mejora en la seguridad de los motociclistas debiera considerarse como una prioridad en todos los países”.

“Si de reducción de velocidad se trata, el asunto sigue siendo un tabú. Tiene un alto costo político plantear estrategias para reducir los límites permitidos”, dice Danielle Hopper del ITDP, quien agrega que “sin dudas esa es la manera más efectiva de reducir accidentes. No alcanza solo con colocar controles”.

Hay gran evidencia de que la velocidad se encuentra estrechamente vinculada al riesgo de colisionar. Del estudio del FIT se desprende una ecuación simple e incuestionable: “Un 10% de incremento promedio en la velocidad lleva a un 40% de incremento en el número de choques fatales, y un 10% de disminución en la velocidad promedio lleva a un 40% de disminución en la cantidad de choques fatales. La gestión de la velocidad debería estar en el centro de la estrategia de seguridad vial de los gobiernos y de la sociedad civil”.

Y entonces, ¿qué hacer y hacia dónde ir?

Los ejes desde los cuales resulta indispensable abordar esta temática son las políticas en torno el uso del cinturón de seguridad, conducción bajo los efectos del alcohol y otras drogas, uso de sillitas para bebés y niños, infraestructura para ciclistas y pedestres, control de límite de velocidad y políticas viales para motociclistas.

El análisis de la gestión de la seguridad vial es una ventana fundamental desde la que analizar el desempeño general y las oportunidades de mejora de un país en el terreno de la seguridad. Si bien en la región suramericana existen organismos estatales a nivel nacional, provincial y regional (ver cuadro) que lideran estos temas, muchos no tienen aún la suficiente dotación de personal ni el poder para asumir un papel de liderazgo formal. Será a través del fortalecimiento de las mencionadas políticas públicas de seguridad vial que los gobiernos consigan una reducción de las tasas de accidentes en las vías de tránsito.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor: Daniel Salman, Coordinador  de Comunicación (danielsalman@isags-unasur.org)

Diseño gráfico: Raquel Cerqueira, Asistente (raquelcerqueira@isags-unasur.org)

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