#Al Punto: “La lucha de las mujeres empieza temprano” por Carina Vance

03/03/2018 - Carina Vance

3Desde inicios del siglo XX, cada año se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer, inicialmente impulsado por lideresas socialistas enfocándose sobre todo en el derecho al sufragio y los derechos laborales. Con el pasar de las décadas las demandas asociadas a la celebración de este día han ido adquiriendo amplitud y profundidad, priorizando la igualdad de derechos en el ámbito educativo, el derecho a la participación política y a ocupar cargos públicos, los derechos económicos y culturales, y los derechos sexuales y derechos reproductivos, entre otros. En 1975, la Organización de las Naciones Unidas reconoció al 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer luego de haber sido designado como tal por la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, 65 años antes. Gracias a la lucha incansable de millones de mujeres en todo el mundo, se han logrado avances significativos hacia la vigencia plena de sus derechos. Sin embargo, hay temas vitales que simbolizan lo mucho que queda por hacer, entre otros: la violencia de género; las brechas en acceso a espacios de poder político; las desigualdades salariales; la falta de acceso a la justicia; y, en el área de salud, decenas de condiciones que afectan desproporcionadamente a las mujeres ocasionando mortalidad y morbilidad absolutamente prevenibles.

Una de las problemáticas que más llama la atención y que afecta de manera singular a Suramérica, es el embarazo adolescente. En el corazón del debate hay temas que aún generan polémica en nuestras sociedades. Para citar dos ejemplos: la extrema asimetría de poder entre hombres y mujeres, en sociedades profundamente machistas y patriarcales; y, el acceso a educación sexual integral para niños, niñas y adolescentes. En el primer caso, las cifras develan una realidad espeluznante en relación a la violencia sexual hacia menores, además un sinnúmero de formas como las mujeres en general son víctimas de violencia y abuso, como las tantas agredidas por sus maridos por el simple hecho de proponer el uso de un condón. En cuanto a la educación sexual integral el debate es candente y se da hasta en las más altas esferas de decisión política.

En países como Argentina, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, aunque muy probablemente en cada uno de los países suramericanos, se han posicionado muy visiblemente grupos opuestos al desarrollo de políticas que promueven los derechos sexuales y los derechos reproductivos como los programas de educación sexual integral. En muchos casos, los grupos se presentan como representativos de la postura de la Iglesia Católica, o de la doctrina evangélica. Fuera de nuestra región también sigue vivo el debate, como es el caso de Costa Rica, donde este mismo año se mantuvieron cerrados varios establecimientos educativos, por algunas semanas, como medida de presión para que el gobierno desista en la implementación de programas de educación sexual integral.

La Iglesia Católica, históricamente, ha sostenido la postura de que las relaciones sexuales deben darse con el único fin de la reproducción humana. Bajo ese concepto, claro está, se cuestiona el uso de métodos anticonceptivos y de protección contra enfermedades de transmisión sexual. Bajo ese concepto tampoco caben las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. En el fondo, lo que se cuestiona es que las relaciones sexuales puedan darse por placer. Y justamente el derecho al placer, enmarcado en el derecho sobre el propio cuerpo, es otro de los posicionamientos de los movimientos de mujeres que ha cobrado fuerza en los últimos años. Relacionado a este tema está el debate sobre el aborto, que realizado en condiciones de clandestinidad ha cobrado la vida de millares de mujeres, muchas de ellas, adolescentes. Sólo en dos países suramericanos es legal el aborto en las primeras semanas de gestación, sin condiciones específicas.

Existen grupos en la región que plantean, a pesar de la contundente evidencia que los contradice, que mientras más acceso a la educación sexual integral, más embarazos adolescentes habrá ya que consideran que estimula las relaciones sexuales tempranas, y lleva al libertinaje. La realidad es otra.

Cientos de estudios demuestran la efectividad del mayor acceso a anticonceptivos y a información basada en evidencia. La propia OMS incluye estas estrategias en sus recomendaciones hacia los Estados Miembros, y lo hace porque son efectivas.

La base de datos del Banco Mundial demuestra que todos los países suramericanos han reducido la tasa de fertilidad en adolescentes de entre 15 y 19 años en las últimas décadas, pero solo cinco de ellos la redujeron más que la media en Latinoamérica, y ésta a su vez empeoró su posición mundial con relación a otras regiones, teniendo ahora una las tasas más altas del mundo. Más acceso a métodos anticonceptivos y a educación sexual integral, algo que claramente se ha dado en nuestra región, ha mejorado la situación, pero las cifras también exponen, que es necesario profundizar las políticas. Aspiramos a que la reducción en la tasa de embarazos adolescentes se dé más rápido, siempre en el marco del respeto a los derechos de las y los adolescentes. Con ese fin, les invitamos a leer un estudio realizado por ISAGS el año pasado (disponible en nuestra página web), que recopila las políticas y estrategias de los países de UNASUR para abordar el embarazo adolescente no planificado.

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