¿El mundo está preparado para responder adecuadamente a las grandes emergencias de salud pública?

15/06/2018 - Eduardo Hage

Desde la entrada en vigor del Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005) en 2007, que contribuyó al desarrollo de nuevos procesos e instrumentos para detectar, analizar y responder a los eventos de salud que presentan riesgo de diseminarse o propagarse internacionalmente, las capacidades nacionales y globales para estos fines han mejorado, pero aun de forma insuficiente.

Como una primera evidencia, entre 2010 y 2011, un comité de la OMS que analizó la aplicación del RSI y la respuesta global a la pandemia de influenza por el virus H1N1pdm09 concluyó que: “El mundo está mal preparado para responder a una pandemia grave de gripe o a cualquier emergencia de salud pública que represente una amenaza semejante de alcance global y sostenida”1

En los años siguientes, a partir de las presentaciones de informes anuales en las Asambleas Mundial de la Salud sobre el estado de avance de las capacidades básicas establecidas en un marco de monitoreo y evaluación del RSI 2005, fue posible dimensionar de forma más precisa cómo el mundo ha progresado y qué brechas permanecen. En 2011, 32,5% de los Estados Parte (países que adoptaron el RSI 2005) que reportaron avances a la OMS habían alcanzado un porcentaje igual o superior a 75% del conjunto de las capacidades básicas. En 2016, 61,4% de los Estados Parte alcanzaron esto porcentaje, mientras que en 2017 hubo una disminución a 49,4% de los Estados2. Aunque hay que tener en cuenta algunos cambios en los cuestionarios y en el proceso de monitoreo utilizados a lo largo del tiempo, un análisis más detallado de cada grupo de indicadores refleja el mantenimiento de una serie de dificultades en mejorarlos.

En relación a las capacidades que presentaron menor desarrollo en los últimos años, se destacan recursos humanos, puntos de entrada internacional, preparación para emergencias de salud pública, eventos de naturaleza química y radionuclear. Las capacidades relativas a los recursos humanos son las que presentaron menor proporción de países que alcanzaron un porcentaje de desarrollo igual o superior al 75%2. También importante en relación a las capacidades relativas a recursos humanos, es el hecho que hubo una disminución de esta proporción de países, reflejando las deficiencias que han sido reportadas en los informes de evaluación de la respuesta a emergencias de salud pública que ocurrieron recién, como la epidemia por el virus Ebola3.

Comentário de Eduardo Hage sobre las discusiones acerca del RSI en la 71a Asamblea Mundial de la Salud

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En la región suramericana se observa un mejor desarrollo de las capacidades básicas, cuando comparado al promedio mundial. La proporción de países de la región que alcanzaron un porcentaje igual o superior a 75% del conjunto de las capacidades básicas aumentó del 30% en 2011 a un 75% en 2017(1). Las capacidades que presentaron menor proporción de países que alcanzaron un porcentaje igual o superior a 75% de desarrollo en 2017 fueron: recursos humanos (25%), eventos de naturaleza química (50%), eventos de naturaleza radionuclear (58,3%), preparación para emergencias (58,3%), y comunicación de riesgo (66,7%).2

En los últimos tres años los Estados Miembros de la OMS han discutido cómo mejorar la implementación del RSI, que incluye el desarrollo de las capacidades básicas para reducir los riesgos de diseminación global de eventos de salud que pueden representar o generar una emergencia de salud pública, con gran impacto en las poblaciones, en especial las más vulnerables.

Actualmente esta discusión ha sido tratada en el ámbito del Plan Estratégico Mundial Quinquenal, presentado por la OMS a la última Asamblea Mundial (mayo de 2018) que incorporó los mecanismos del marco de monitoreo y evaluación ya mencionado4.  Mientras el proyecto de Plan fue presentado para adopción por la Asamblea, la decisión de esta instancia fue de “acoger con agrado el plan estratégico mundial quinquenal para mejorar la preparación y la respuesta de salud pública…”5. Entretanto, la decisión no estableció obligaciones jurídicamente vinculantes para los Estados Miembros para cumplimiento del Plan, lo que implica que su adopción por parte de cada país será voluntaria.

El marco de monitoreo y evaluación del RSI ha sido desarrollado desde 2015 y contiene cuatro componentes: uno obligatorio (presentación de informes anuales por parte de los Estados Partes) y tres voluntarios (examen posterior a la acción de eventos de salud pública, ejercicios de simulación y evaluación externa conjunta). El componente obligatorio utiliza como instrumento un cuestionario auto aplicable, que sigue siendo revisado por la OMS y servirá para los informes anuales a la Asamblea, conforme se ha hecho desde 2010. Los componentes voluntarios utilizan instrumentos que permiten: realizar un análisis complementario al uso del cuestionario auto aplicable, con la participación de actores externos (evaluación externa conjunta); realizar un análisis de la respuesta a una emergencia de salud pública que ocurra en un país, elegida de acuerdo a algunos criterios, como por ejemplo: mayor magnitud, ocurrencia por encima de los patrones habituales para una enfermedad, necesidad de coordinación con varios sectores en la respuesta (examen posterior a la acción); a partir de un escenario sobre una emergencia ficticia, realizar ejercicios para evaluar una o más capacidades que pueden ser movilizadas en la respuesta a dicha emergencia (ejercicios de simulación). Mientras el primer instrumento voluntario ya está disponible en la página de la OMS, los dos últimos han sido revisados, contando con participación de especialistas, organismos regionales de la OMS y otros organismos internacionales como ISAGS.

Simulacro en Chile [2017]
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Hay que recalcar que el objetivo último de estas estrategias es el de identificar los avances en el desarrollo de las capacidades básicas y de la implementación del RSI, además de permitir la identificación de puntos de mayor insuficiencia por el propio país para la selección y aplicación de recursos y de medidas necesarias para su perfeccionamiento frente a las emergencias de salud pública.

Esta afirmación implica que todos los esfuerzos dirigidos a mejorar las capacidades de detectar, analizar y responder a los eventos de salud que presentan riesgo de diseminarse o propagarse internacionalmente, lo que representa la esencia del RSI, deben servir para fortalecer los sistemas nacionales de salud, desde las capacidades de las unidades básicas de salud en todos los niveles de gestión del sistema. En esta tarea es importante tener en cuenta que la coordinación multilateral y la cooperación entre países, regiones y con organismos internacionales son fundamentales para disminuir las asimetrías existentes entre los países.

La permanencia de factores que posibilitan la producción y diseminación de enfermedades y daños en las poblaciones, generan las condiciones para la ampliación del impacto de la ocurrencia de brotes, epidemias y otras emergencias de salud pública. Por ejemplo, la ocurrencia de epidemias recurrentes de enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti (dengue, Zika y Chikungunya) por décadas en las Américas y gran parte del mundo depende del mantenimiento o de la superación de las condiciones socio ambientales desfavorables en territorios y poblaciones más vulnerables. Así, los esfuerzos para mejorar las capacidades básicas aquí descritas, serán más efectivos y presentarán resultados más sostenibles, cuando realizados en conjunto con otras estrategias y políticas sectoriales dirigidas a los determinantes sociales de la salud y a la reducción de las inequidades sociales, incluyendo en el propio campo de la salud.

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Eduardo Hage

Especialista en Vigilancia en Salud del ISAGS

eduardohage@isags-unasur

 

Referencias
  1. WHO. Aplicación del Reglamento Sanitario Internacional (2005). Informe del Comité de Examen acerca del funcionamiento del Reglamento Sanitario Internacional (2005) en relación con la pandemia por virus (H1N1) 2009. Doc WHA 64/10. 2011. Disponible en: http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA64/A64_10-sp.pdf. Aceso en 08.06.2018
  2. WHO. Global Health Observatory data repository. 2018. Disponible en: http://apps.who.int/gho/data/node.main.IHR?lang=en. Aceso en 08.06.2018
  3. WHO. Implementation of the International Health Regulations (2005). Report of the Review Committee on the Role of the International Health Regulations (2005) in the Ebola Outbreak and Response. Disponible en: http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA69/A69_21-en.pdf?ua=1. Aceso en 08.06.2018
  4. WHO. Preparación y respuesta en materia de salud pública. Aplicación del Reglamento Sanitario Internacional (2005). Disponible en: http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA71/A71_8-sp.pdf. Aceso en 08.06.2018
  5. WHO. Aplicación del Reglamento Sanitario Internacional (2005): plan estratégico mundial quinquenal para mejorar la preparación y respuesta de salud pública, 2018-2023. Doc WHA 71/15. Disponible en: http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA71/A71(15)-sp.pdf. Aceso en 08.06.2018
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