Gabriela Montaño, ministra de Salud de Bolivia: “El rol de los espacios de integración es apoyar iniciativas nacionales, como la de nuestro SUS, enmarcadas en objetivos regionales, como el de la salud universal”

17/04/2019

Por Carina Vance, Directora Ejecutiva de ISAGS

Un 17 de abril, pero del año 2007, en el marco de la I Cumbre Energética Suramericana realizada en Isla de Margarita, República Bolivariana de Venezuela, se decidió que la iniciativa de integración llamada Comunidad Suramericana de Naciones (CSN) se denominara Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

Es por ese motivo que el diecisiete de abril quedó instaurado como el Día de la Integración Suramericana, un espacio deliberativo y de accionar para el desarrollo de los pueblos de Suramérica.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces hasta el presente. Si bien vivimos tiempos complejos en materia de integración entre nuestros países, nos pareció oportuno que en materia de salud, desde el ISAGS habláramos con la ministra de Salud, Gabriela Montaño,  autoridad máxima en esa área en el país que ejerció la Presidencia Pro tempore de UNASUR durante el último año: Bolivia.

El marco elegido para la entrevista entre la Directora Ejecutiva del ISAGS, Carina Vance y la ministra Montaño fue el de la reunión de la Comisión de Alto Nivel “Salud Universal en el Siglo XXI: 40 años de Alma-Ata”, realizada en México DF, los días 9 y de 10 de abril de 2019.

En el contexto en el que estamos viviendo, de algunos retrocesos dentro de los avances que hemos tenido en materia de salud en la región, ¿Qué rol cree que puede tener la integración regional en salud para apoyar procesos valientes como el que están ustedes llevando a cabo en Bolivia con la flamante implementación del Sistema Único de Salud (SUS)?

Si realmente todos creemos y respaldamos la posibilidad de dar paso hacia la consolidación de la salud universal, por supuesto que los espacios de integración deberían ser aquellos espacios donde se respalde a los países a avanzar operativa y concretamente hacia a la salud universal para todos y para todas. Creo que ese debería ser fundamentalmente el rol.

Avances como el SUS, cuya implementación comenzó este año, equivalen a una revolución dentro del sistema de salud para Bolivia. Y como toda revolución, probablemente va a tener dificultades que vencer. Cada uno de estos avances requiere por parte de los espacios de integración el apoyo técnico, el intercambio de experiencias que nos permitan prever no cometer los mismos errores que se cometieron en otras latitudes de la región. Ese es el rol de los espacios de integración, apoyar ese tipo de iniciativas nacionales pero que están enmarcados en lo que a nivel regional hemos decidido abrazar, que es la salud universal.

¿Cuáles son los retos que tiene enfrentar la implementación del SUS y cuál es el rol de la salud comunitaria de la población para lograrlo?

Hay modelos que están retornando a la región en los cuales se vuelve a la lógica de que salud y educación debieran dejarse de nuevo en manos del mercado y dependiendo de las relaciones individuales, de los individuos y no del Estado y de la sociedad. Por eso me parece tan importante que se esté retomando desde un organismo como la Organización Panamericana de la Salud, el rol del Estado, y que seamos conscientes de que sin la intervención el Estado no alcancemos la meta de salud universal

En relación al SUS y la participación comunitaria, tenemos un compromiso enorme por parte de la población. En menos de dos meses hemos logrado ya casi la mitad de las inscripciones al Sistema. Hay una expectativa y una esperanza de esa población sobre esta política de Estado. El SUS está destinado al 51% de la población que no tenía cobertura de salud. Es más, de la mitad de la población boliviana. Tenemos también el compromiso de la sociedad civil organizada. Tanto en el campo como en la ciudad están muy comprometidos con la difusión. El SUS se construye desde sus inicios en encuentros departamentales de la sociedad civil. El impulso para que la decisión política de aplicar el SUS surja, nace del tejido social. Comerciantes, artistas, campesinos, jóvenes y adolescentes, son poblaciones que no tenían acceso a salud gratuita. Todas estas organizaciones están decididas a defender ese derecho.

Los sectores de la población que podrían tener alguna visión contraria, han percibido que del otro lado hay una enorme defensa del SUS, por lo que eso ha diluido la lógica de confrontar a este sistema.

¿Cómo lidiar con fuerzas supranacionales y multinacionales contrarias a una política de salud de esta naturaleza? ¿Qué rol puede tener el ISAGS en su objetivo de fortalecer el gobierno en salud para ayudar a los países a sobrellevar esas dinámicas?

Hemos verificado que lo que funciona es una alianza entre el sector público y el sector privado nacional. En experiencias donde no se genera cierta protección de la industria nacional, esas empresas terminan cerrando, echando empleados y desapareciendo por su incapacidad de competitividad ante esos monstruos internacionales. Por lo tanto, creemos en la alianza que puede tener el Estado en un diálogo con la industria nacional.

Otra cosa que hay que trabajar más es la posibilidad de, en los espacios de cooperación mutua e integración regional, poder tomar medidas prácticas que permitan proteger a nuestras poblaciones de ciertas operaciones y prácticas de las trasnacionales vinculadas sobre todo a alimentación o a la industria farmacéutica, entre otras

Bolivia con el SUS puede ser un pequeño faro para la región en el sentido de que muestra que es posible seguir avanzando y no solo dar pasos para atrás.

 

En la foto (de izquierda a derecha): 

Gabriela Montaño, Ministra de Salud de Bolivia.

Carissa F. Etienne, Directora de OPS.

Carina Vance, Directora Ejecutiva de ISAGS

Vivian Camacho, Integrante de la Comisión de Alto Nivel a los 40 años de Alma Ata para la OPS.

 

 

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