Jorge Bermúdez: “El poder que está detrás de la industria de medicamentos es sólo superado por la industria bélica”

17/01/2019

Si de salud pública y medicamentos se trata, nunca faltan las excusas para hablar con referentes expertos del sector. Mucho más si uno de estos referentes es Jorge Bermúdez, médico doctor en Salud Pública, investigador de la ENSP/Fiocruz y miembro del Panel de Alto Nivel en Acceso a Medicamentos de Naciones Unidas.

El diálogo con Salud al Sur, la revista digital del ISAGS, se dio en el marco del Seminario conmemorativo por los 20 años de la incorporación del Núcleo de Atención Farmacéutica (NAF) de Fiocruz como centro colaborador de la Organización Panamericana de la Salud, en la Escuela Nacional de Salud Pública en Rio de Janeiro. La entrevista fue realizada por Isabel Iturria Caamaño, especialista en Determinación Social de la Salud del ISAGS, quien estuvo también presente en el seminario. Uno de los temas del encuentro fue el de la lista de medicamentos esenciales y justamente por ese motivo, fue la pregunta que abrió esta conversación.

¿Cuál es la importancia de trabajar alrededor de una  lista de medicamentos esenciales?

Sabemos que esa lista es más que un papel. Tiene que ver con un modo acordado de adquirir, prescribir y consensuar medicamentos en busca de beneficios para la gente. Es, sobre todo, un instrumento que sirve para fortalecer el sistema de salud, porque la población tiene que tener acceso a medicamentos. A diferencia de otros bienes de consumo, si necesitas un medicamento hoy, lo tienes que tomar hoy. No hay otra posibilidad, de ahí su importancia.

Considero que los medicamentos esenciales deberían ser eximidos de patentes en todo el mundo. Luchamos para que algún día tengamos una licencia obligatoria automática, que debería hacerse en conjunto con la OMC para que esos medicamentos tengan competencia genérica y no sean un mero monopolio. El precio que la industria aplica, muchas veces es un crimen y no tiene que ver con los verdaderos costos, los costos reales. Hay medicamentos con precios extorsivos. Eso es inaceptable.

Hablando de ética e industria farmacéutica ¿Cómo se puede trabajar para equilibrar el exceso de oferta de medicamentos en función de las verdaderas necesidades de la gente?

La diferencia entre oferta y demanda es fenomenal. La demanda es lo que las personas necesitan. La oferta es lo que la industria necesita para obtener el máximo de lucros.

Nosotros tenemos que tener precios de referencia, precios que les permitan a los gobiernos negociar con la industria. Los precios de referencia no pueden se apenas un adorno, tienen que ser un componente para abaratar precios. El gran desafío mundial es cómo incorporar a esos billones de personas que no tienen acceso a medicamentos. Es una batalla hercúlea, es una batalla muy fuerte contra una de las industrias más poderosas del mundo. El poder que está detrás de la industria de medicamentos es sólo superado por la industria bélica.

¿Cómo podemos mejorar la formación de los médicos que prescriben para poder minimizar el impacto de las estrategias publicitarias de la industria farmacéutica?

Esa industria tiene toda una estrategia de propaganda y marketing orientada a los médicos, otra a los profesionales farmacéuticos y otra a la población. Tenemos que combatir sobre todo la estrategia destinada a los médicos. Son ellos los que tienen que prescribir racionalmente de acuerdo a beneficios, disponibilidad en el mercado y precio. Hay protocolos que tienen los países y que los profesionales de la salud deben seguir. Es decir que es primordial el conocimiento y la educación adecuada para esto.

¿De qué manera podemos combatir la presión de la industria farmacéutica sobre quienes toman las decisiones en relación a medicamentos?

Ahí deben actuar los gremios corporativos. No puede ser que los médicos sean invitados a eventos internacionales en hoteles de lujo, a resorts con todo pago y con conferencias que los incitan a prescribir determinados medicamentos – creyendo que están prescribiendo un producto de cuarta o quinta generación, no necesariamente mejor, y que, además, siempre será más caro. Deberíamos prohibir los visitadores médicos, los regalos, los eventos promovidos por la industria. Los eventos en los que los médicos participan solo deberían ser eventos organizados por instituciones científicas.

Hablemos de terapéutica razonada y el impacto de toda la tecnología aplicada a salud (tecnología cada vez más costosa y con efectos muchas veces, dudosos). ¿De qué modo las lecciones aprendidas con los medicamentos podrían ser extendidas a otras tecnologías?

Antes que hablar de terapéutica razonada, deberíamos hablar de tecnología sanitaria. Porque no es solo el medicamento, también es el diagnóstico. Para prescribir un medicamento tenemos que tener un diagnóstico. Muchas veces se usan métodos más costosos para llegar a ese diagnóstico, que los métodos que tradicionalmente se podrían utilizar. Los métodos diagnósticos y tratamientos deben ser basados en evidencias. De lo contrario tendremos tratamientos mucho más caros, no solo para las personas sino para el sistema.

¿Qué posibilidades tiene Suramérica como un bloque para fortalecer su producción de medicamentos y de negociación conjunta para la compra de los mismos?

Yo veo con mucho pesar lo que está pasando en la región, con la posición de países que no quieren tener esa integración. Un bloque de doce países como los nuestros tendría mucha más fuerza que muchas de las regiones. ¿Una negociación conjunta con productores locales y de afuera? Claro que tendría beneficiosAdemás, esto tiene que ver con la idea de poblaciones relegadas. Ya no se habla más de enfermedades relegadas sino de poblaciones relegadas: refugiados, inmigrantes, emigrantes. Esas poblaciones deben ser atendidas desde la integralidad. El sistema de salud debe ser fortalecido, para atender a las personas en todas sus necesidades.

¿Algo más que quiera agregar?

Me gustaría decir que debemos cuidar lo que dice la Constitución brasileña, cuya estrategia además fue un modelo tomado en otros países: “La salud es un derecho de todos y un deber del Estado”.

En estos momentos estamos pasando de la esperanza que había a la resistencia que tiene que haber. Hay muchas conquistas que tenemos que tratar de preservar, amparados en nuestra Constitución. Tenemos que hermanarnos con otros países, con países pares que trabajen el derecho a la salud, como un derecho fundamental dentro de los derechos humanos.

Tenemos que avanzar en la integración regional, estar unidos y trabajar juntos. Tanto el ISAGS como la UNASUR han tenido un papel fundamental para el trabajo en conjunto de nuestros países estos años.

 

Entrevista: Isabel Iturria Caamaño, Especialista en Determinación Social de la Salud (isabeliturria@isags-unasur.org)

Edición: Daniel Salman, Analista de Comunicación (danielsalman@isags-unasur.org)

Diseño gráfico: Raquel Cerqueira, Asistente (raquelcerqueira@isags-unasur.org)

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