Palabras del Experto: Información para la Acción – los desastres y la salud en Suramérica

11/04/2018 - Vanessa Veintimilla, becaria en Vigilancia en Salud del ISAGS

La mitigación de los efectos de los desastres naturales, constituye uno de los ejes prioritarios de actuación de la salud pública en UNASUR y otros mecanismos e instituciones de actuación en la región. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han desarrollado iniciativas encaminadas a fortalecer sus capacidades de respuesta, entre ellas: “Proteger la salud frente al cambio climático”, “Hospitales seguros en situaciones de Desastre” y “La urbanización y la salud”. Por su parte, la creación de la Red de Gestión del Riesgo de Desastres mediante resolución del Consejo de Salud de UNASUR, denota el compromiso de integración regional con el objetivo de reducir el riesgo y dar una respuesta oportuna y adecuada.

Estas iniciativas parten de un enfoque basado en la prevención, pues la gestión de los desastres ya no se analiza como una mera respuesta ante una amenaza natural. La construcción social del riesgo plantea que la dimensión social se convierte en pre condición para que una dimensión natural se torne destructiva[1]. Así, los desastres hacen más visibles las conexiones entre inequidades sociales y grupos de población más vulnerable.  En Suramérica, esas vulnerabilidades están construidas desde un pasado colonial que dejó una matriz económica basada en la capitalización de la naturaleza, con una consecuente explotación destructiva, la cual contribuyó – y sigue contribuyendo – a la susceptibilidad de muchas áreas y la vulnerabilidad ambiental de su población.

Suramérica comparte amenazas naturales como el fenómeno de El Niño, cuyos efectos son cada vez más evidentes en forma de sequías, inundaciones y deslizamientos en países como Perú, Colombia y Ecuador. Los países andinos, ubicados en el cinturón de fuego del pacífico comparten la ocurrencia de sismos y erupciones volcánicas. Por su parte países del Cono Sur están siendo afectados por inundaciones y eventos meteorológicos extremos como tormentas y olas de calor y frío.

Estos eventos no son nuevos en la región, pero el rápido crecimiento demográfico, junto a una acelerada concentración urbana (80%), muchas ocasiones mal planificada, han condicionado notablemente su desarrollo humano, ambiental y socioeconómico; por ejemplo, las atípicas inundaciones de diciembre de 2005 a febrero de 2006 en Guyana afectaron 37% de su población, significando una pérdida del 59% del PIB[2].

Según la Base de Datos de EM-DAT (International Disaster Database), en la última década el 59% de los desastres en la región han tenido un origen hidrometeorológico y el 41% geofísico. En relación a los impactos según tipo de desastre, entre 2007 y 2017, las inundaciones han generado el mayor número de pérdidas humanas.

Según la base de datos del Internal Displacement Monitoring Centre, respecto a población interna desplazada a causa de desastres naturales, entre 2008 y 2016, Colombia posee el mayor número de desplazamientos por desastres hidrometeorológicos (Fenómeno de La Niña 2010[3])  y Chile por desastres geofísicos (Terremoto 2010[4]).

A la hora de analizar el impacto de los desastres naturales sobre la salud en Suramérica, una importante desventaja es la falta de datos desagregados por género, etnicidad y edad, así como datos del impacto sobre los Servicios Sanitarios, pues no debe medirse solo por el número de víctimas que provoca. Según estimaciones de la OPS/OMS, cuando un hospital deja de estar operativo, unas 200 mil personas quedan sin atención de salud y el colapso del servicio de emergencia disminuye considerablemente la posibilidad de salvar vidas. El terremoto en Ecuador en abril del 2016, por ejemplo, provocó graves daños en 39 instalaciones sanitarias, dejando 20 fuera de servicio y 1,2 millones de personas con acceso limitado a los servicios de salud.

Los desafíos al sistema de salud, siguen siendo la preparación y la respuesta ante eventos adversos, pero también es una necesidad la producción de investigación y documentos técnicos propios de la región, que sirvan de herramienta para el fortalecimiento de planes y estrategias nacionales y regionales que permitan afrontar las repercusiones del cambio climático en la salud.

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Vanessa Veintimilla, becaria en Vigilancia en Salud del ISAGS

Referencias

  • [1]Mattedi MA, Butzke IC. A relacao entre o social e o natural nas abordagens de hazards e de desastres. Ambiente & Sociedades 2001; IV(9):93-114.
  • [2]Programa de Desarrollo para las Naciones Unidas. Evaluación de Guyana. 2009.
  • [3] OCHA Colombia, Informe de Situación # 6 Temporada de Lluvias 2010.
  • [4] Organización Panamericana de la Salud, Terremoto en Chile 2010.
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