La Sombra del Monopolio en la Industria Farmacéutica

04/12/2017 - Manoel Giffoni

Cómo las prácticas anticompetitivas aseguran lucros exorbitantes a la vez que limitan la capacidad de los Sistemas de Salud de salvar vidas

En los anales de las teorías económicas liberales, la competencia aparece como un aspecto fundamental al funcionamiento del capitalismo. En su versión perfecta, el mercado se compondría de múltiples consumidores y múltiples productores (la demanda agregada y la oferta agregada, respectivamente), cuya interacción sería incluso responsable del establecimiento de precios y estimularía permanentemente la innovación.

Existen, sin embargo, sectores de la industria, en particular de la industria farmacéutica, que, repitiendo ad nauseam el mantra en favor de un firme respeto a los derechos de la propiedad intelectual para incentivar la innovación, convenientemente no dan la misma importancia a la libre competencia. Al contrario, hacen uso de malabarismos jurídicos para mantener monopolios en la producción de medicamentos a costa del bienestar de millones de personas y de la sostenibilidad de los sistemas de salud.

Sorprende, sin embargo, que las políticas de defensa de la competencia en el sector farmacéutico no sean más utilizadas como un mecanismo más para ampliar el acceso a medicamentos, ya que los países cuentan con toda una legislación sobre el tema y, a menudo, órganos especializados en la estructura de los Estados. Hay, además, previsiones relacionadas al tema en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual (ADPIC) en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Dicha estrategia fue objeto de una recomendación formulada por el Panel de Alto Nivel sobre el Acceso a Medicamentos conformado por el ex-Secretario General de las Naciones Unidas.

Con el objetivo de profundizar el conocimiento sobre el tema, socializar las iniciativas que se están desarrollando en los países de UNASUR e incrementar del trabajo intersectorial, el ISAGS, junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), invitó a representantes de los Ministerios de Salud, de departamentos de compras gubernamentales, de propiedad intelectual y de defensa de la competencia a una reunión de trabajo de 3 días en Rio de Janeiro, Brasil.

¿Por qué es tan importante?

Además de los representantes de todos los países de UNASUR, también participaron de la reunión expertos internacionales, consultores del PNUD y miembros de la sociedad civil, que expusieron datos trascendentes sobre el tema de la competencia.

Ruth Lopert, consultora independiente del PNUD, por ejemplo, explicó cómo el mundo real del mercado farmacéutico se distancia de lo que plantean los teóricos liberales.

En primer lugar, el lado de la demanda es extremamente inelástico; es decir, los consumidores que requieren de algún medicamento están muchas veces dispuestos a adquirirlos a cualquier precio (o presionar para que sus gobiernos los adquieran, así sea por procesos judiciales). Por otro lado, se trata de un mercado no necesariamente reconocido por su transparencia, especialmente en lo que tiene que ver con el establecimiento de precios. Lopert mostró que en Australia se paga hasta 30 veces más por un mismo medicamento en comparación con Nueva Zelanda, un país mucho más pequeño, lo que desbanca por completo posibles explicaciones relacionadas a la escala.

En relación al ámbito de propiedad intelectual, al poseer una patente, así como el poder de determinar los precios de manera poco transparente, la industria tiene monopolios de hecho y no son pocos los intentos de prolongarlos en el tiempo asegurando ganancias substanciales, el llamado evergreening.

Los métodos van desde el patentamiento excesivo (el pedido de patente por el mismo producto con pequeñas variaciones en la formulación y/o en la dosis, por ejemplo) y la sham litigation (el acto de valerse del Poder Judicial para ajuiciar acciones sin perspectiva de éxito, sino para detener la competencia), hasta la fijación abusiva de precios, entre otros. El impacto, a su vez, es muy parecido tanto en los países del Sur como en los países desarrollados: sistemas de salud imposibilitados de ofrecer los mejores tratamientos, fragilizados caso lo hagan o, peor aún, ciudadanos haciendo frente a gastos catastróficos.

La Organización Mundial de la Salud estima (2010) que 100 millones de personas en todo el mundo quedaron por debajo del umbral de la pobreza a causa de gastos de bolsillo en salud.

Situación en nuestra región

Durante la cita, básicamente todos los países tuvieron una historia para contar con relación al comportamiento anticompetitivo de parte de la industria farmacéutica. Asimismo, compartieron avances importantes en relación con la regulación de precios, mecanismos de compra, evaluación de patentes, y defensa de la competencia.

Hasta países más pequeños como Suriname, no salen indemnes. Su representante, la coordinadora alterna del Grupo de Acceso Universal a Medicamentos de UNASUR (GAUMU) Miriam Naarendorp, relató el caso de una empresa, que públicamente declaraba “aplicar estrategias de precios equitativas” y que “había actualizado su compromiso en ofrecer productos de insulina humana de menor precio a países de menor desarrollo”. En el caso concreto de Suriname, sin embargo, dicha empresa introdujo una nueva forma de dosaje (penfill) y, en seguida, casi duplicó su precio en comparación con la versión antigua (de US$ 0,89/ml a US$ 1,57). Además, una investigación realizada en el ámbito de la Comunidad del Caribe (CARICOM) reveló que el país paga más por el mismo dosaje de insulina que países con mayor PIB.

Por otro lado, varios países demostraron preocupación con el llamado evergreening, que retiene los limitados recursos jurídicos y financieros de los gobiernos por varios años. En casos de sham litigation, además, no está establecido cómo se debe compensar a los sistemas de salud por los períodos durante los cuales tuvieron que soportar precios abusivos por la situación de monopolio. Al presentar un estudio referente a un pedido de patente de Gilead finalmente rechazado para el medicamento Tenofovir (TDF 300 mg), la especialista de Fiocruz Gabriela Chaves reveló que, si lo hubiese comprado durante los 5 años del proceso en versión genérica, el Sistema de Salud de Brasil habría ahorrado USD$ 200 millones.

El impacto de la competencia de los genéricos en los costos del tratamiento antirretroviral

Entre las estrategias mencionadas en el informe del Panel de Alto Nivel para superar los problemas del comportamiento anticompetitivo, está el aumento de la transparencia. “Los gobiernos deberían requerir que todos los fabricantes y distribuidores revelen a los entes reguladores y compradores los costos de I+D, producción, marketing y distribución”, afirma el documento, que recomienda, además, el establecimiento de bancos de precios de medicamentos patentados, genéricos y biosimilares en los países en donde están registrados.

Fuentes de Información de precios de medicamentos en la Región

El bloque suramericano cuenta con una base de datos regional sobre el precio de medicamentos esenciales desde 2016, con un total de 34 medicamentos y vacunas identificados como responsables de altos gastos farmacéuticos.

Al respecto, Gabriela Chaves, considera que dichas fuentes deberían tener más datos sobre, por ejemplo, el estatus de la situación de la patente (pendiente, confirmada, rechazada) y con las fechas de expiración de las patentes, para ofrecer una línea de base a los países que, individualmente, no siempre tienen acceso a este tipo de información.

Otra recomendación se refiere a la elevación de umbrales para los pedidos de patentes. Carlos Correa, miembro del comité de expertos del Panel y uno de los responsables por la elaboración de la Guía de Patentabilidad de Argentina, una de las más avanzadas del mundo, hizo un recorrido sobre varios casos de excesos.

Por otro lado, se remarcó la importancia del trabajo intersectorial entre distintas instancias del gobierno, conforme emulado en actividades prácticas desarrolladas durante la reunión entre los Ministerios de Salud, las entidades responsables de las compras públicas, las instancias encargadas de propiedad intelectual y los organismos de defensa de la competencia.

En este sentido, el encuentro dejó en los participantes una huella positiva. “Habiendo pasado estos tres días, con la calidad de las personas que aquí están representando sus países, con el compromiso y la pasión que tienen, con el potencial que tienen de articularse y de encontrar una forma de trabajar juntas y establecer mecanismos efectivos, estoy muy optimista”, concluyó la directora ejecutiva del ISAGS, Carina Vance.

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